jueves, julio 20, 2006

PARA ANÓNIMO ENTROMETIDO

Anónimo Entrometido, no sé si es usted hombre o mujer, por lo de entrometido pienso que puede ser un hombre, aunque después de darle muchas vueltas pienso que tampoco queda bien Anónimo entrometida, por lo que me tiene usted en la duda.
Quiero agradecerle sus bonitas palabras, dice que no entiende de pintura y yo no me lo puedo creer cuando nombra usted a pintores como Rubens y Botticelli, nada conocidos por las masas.
Le diré que no soy una pintora famosa, ni siquiera tengo pretensiones de serlo, pinto para mí y para mi familia y amigos.
Sin embargo intuyo por sus palabras que es usted un gran filósofo o filósofa, una persona sabia por los consejos que me da y que yo le agradezco, procuaré dejar a los pajaritos que vuelen sin esperar que vuelvan a la jaula, ya sé que han nacido libres.
Pero como usted muy bien dice, en el fondo de mi corazón, tengo ese resquicio que alimento a diario con la esperanza de que vuelvan, no de que regresen a casa, no, sino de que vuelvan a mi regazo, de que vuelvan a contar conmigo, de que recuerden más a menudo que tienen una madre que les quiere y les añora.
Sé que es imposible, pero mi necesidad de que eso ocurra, me lleva quizá a incordiarles cuando no debo, a llamarles más de lo que debiera, y a quizá atosigarles un poquito. Costumbre de la que me estoy "quitando" como si se tratara de dejar una adicción. Ahora trato de esperar a que ellos me llamen, aunque a veces aún se me va la mano al teléfono en el momento menos oportuno, y les despierto, cosa que no les sienta nada bien.
Por eso he hecho un par de blog's, escribo en ellos y espero que me contesten. Aunque eso no quiere decir que no les llame por teléfono. (Sigo incordiando)
Sé que si ha entrado usted por casualidad en el blog no va a leer esto, porque no habrá guardado la dirección para volver a entrar, quizá usted buscaba árboles y se encontró con esto, pero yo me siento en la necesidad de contestarle, ya que ha sido usted tan amable de dejar sus pensamientos y sus consejos (a una desconocida), por escrito en mi humilde blog y le estoy muy agradecida por ello.
Me gustaría que si tiene la dirección siguiera usted escribiendo en él, le considero por lo que he podido leer, un sabio, un poeta y un gran filósofo.
Un saludo,

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues ahí queda dicho.
Yo ya me he puesto bastante boba entre lo que habéis escrito los dos, así que con vuestro permiso, voy a ver si me acuesto, suena el teléfono y eres tú ;)
También me reconozco en la situación de El Despertar de Bell, pero en lugar de 'siesta', fue a las 10 de la noche..
Jem.
Fue una semana muy dura, má. Lo siento.
Para cuando creas que te lo digo poco, o necesites saberlo y yo no sepa decírtelo:
"Te quiero mucho, má. Y te echo mucho de menos."
Puedes leerlo todas las veces que quieras. Cada día tiene más fuerza y más verdad que el anterior ((y no es poca))
Nunca creas que no te queremos. Es sólo que nuestras vidas tienen mucho impulso, y a veces es difícil encontrar el momento de parar y descolgar el teléfono para preguntar un simple 'qué tal??'
Eso no significa que no nos acordemos de ti.
Sólo que lo hacemos a horas intempestivas.
Véase este momento..
Un beso muy goldo, mami.
Buenas noches!!

Anónimo dijo...

Señora pintora, “que no es famosa, ni pretende serlo, y que solamente pinta para los suyos” –quizá sea ese el camino mas directo para alcanzar el éxito- ya ve usted, he vuelto, y, esta vez, no por casualidad. Cuando en la red encuentro algo que me resulta interesante, suelo guardar la dirección, al menos, hasta que esté convencido de lo contrario. Sucede con frecuencia.
Me dispongo, aunque sólo en parte, a satisfacer su curiosidad: Soy un hombre; aunque la expresión correcta, sería: Lo que queda de él. No soy ni sabio, ni poeta, ni filósofo. ¡Ah!, tampoco entiendo de pintura, –si acaso, lo que aportan los años, los muchos años -¡Cuántos de ellos perdidos!-, y el rodar por los caminos-. Señora mía, cuando quien nos acerca, aunque sea de forma muy somera, a los valores que usted menciona, son los años; es decir, el camino andado; abramos los sentidos y cerremos paso a la egolatría: ello significa que el final de nuestro viaje está próximo.
Soy un viejo y solitario caminante, que después de mucho rodar –doloroso reconocerlo- no he llegado a parte alguna y, si me sacudo el polvo del camino, me quedo en pura vanidad vivida; nada consistente; todo efímero.
No buscaba árboles en la red, cuando el azar me llevó a su Blog; en realidad, dudo que buscase algo, al menos, algo que no haya estado buscando durante gran parte de mi vida, y que jamás hallé, porque, difícil encontrar algo, cuando uno mismo, por mas que se esfuerce, no sabe lo que busca.
No intentaba dar consejos, Señora; mas bien, diría yo, eran reflexiones hechas al volver la vista hacia el camino andado y contemplar, allá, a lo lejos, muy lejos, lo ya, para mi - aun no para usted- inalcanzable. La distancia entre lo que desea nuestro corazón y lo que dicta el cerebro; Señora mía, debe medirla la conciencia.
Anónimo entrometido.